El misterio y el enigma,
De todo lo que me mima,
De entender la fuerza de dos,
Supera lo mismo a cualquier adiós.
A replantearse la vida,
Las formas en las que existía,
Como lo que pesa se caía,
Y es alivio en la abadía.
Lo que se sabe de lo que no se sabía,
Que la ausencia es más pesada,
Que cualquier forma de presencia,
Y entonces lo comprendo.
La vibración más alta del portal,
Todo lo que uno mismo puede llegar,
Multiplicando lo que se le da,
Para volver a amar en paz.
A descansar agusto en un abrazo real,
De quien sabe que eso es más valioso,
Que cualquier presión del exterior,
Y poder sentir el amor.
Tener vergüenza a la hora de pedir ayuda,
Las cosas que se me escapan en la comisura,
En entender que vale más mi dulzura,
Ante cualquier reto que la mente apura.
A volver a un estado de calma y refugio,
A volver a sentir todo el alivio,
De que algo más allá de lo físico es protegido,
Todo lo que ha de ser vivido.