Entre una acción y otra,
No pongas la marcha corta,
Las pausas son necesarias,
Y conviene dar gracias.
Darse la enhorabuena,
Por algo que llena,
La constancia plena;
La sabiduría, serena.
Cuando el flujo de las cosas,
No es como se me antoja,
Aparece y me acongoja
La frustración dichosa.
Lidiar con ella es un engaño,
Tal vez solo necesitar un baño,
De humor y risas sin desengaño,
Sin desgastes y con más apaño.
Aprendiendo a vivir de nuevo,
Cada día más me nuevo,
Vivo con lo que es pleno,
La caricia de algo bueno.
En un proceso médico,
La paciencia palpita,
A veces casi grita,
La impaciencia finita.
La paz duradera viene,
Con pequeños cambios se contiene,
Con la determinación de ser dulce,
En un mundo donde eso es ser fuerte.